“YO PUEDO RESOLVER ESTO YO SOLO” — DIJO EL NIÑO… EL MILLONARIO SE RÍO, PERO ÉL LO IMPACTÓ

Un niño descalso desafía a los millonarios la historia que conmocionó al país. ¿Alguna vez has sentido que el mundo te juzga por lo que tienes en lugar de lo que sabes? Imagina esto. Una sala de juntas llena de millonarios, risas crueles llenando el aire y en medio de todo eso, un niño de 10 años descalso levantando la mano.

Lo que está a punto de decir cambiará su vida para siempre y tal vez también la tuya. Era un martes cualquiera cuando todo comenzó. En el piso 38 de uno de los edificios más lujosos del país, un empresario llamado Augusto había gastado una fortuna increíble tratando de resolver un problema matemático imposible.

Había contratado a los mejores consultores internacionales, gente con doctorados brillantes y décadas de experiencia. Tres semanas completas de trabajo, 52 mentes privilegiadas trabajando sin parar. Y el resultado, absolutamente nada, cero soluciones. El problema seguía ahí, burlándose de ellos desde la pizarra digital.

Pero ese día algo extraordinario iba a suceder. En esa misma sala, una empleada de limpieza llamada Marcela había tenido que llevar a su hijo al trabajo. Su madre estaba enferma, no tenía con quien dejar al pequeño y no podía darse el lujo de perder un día de salario. Así que ahí estaba Tomás, un niño de 10 años con ropa remendada y pies descalzos tratando de hacerse invisible mientras su mamá trabajaba.

Los 12 empresarios más poderosos del país estaban reunidos, frustrados por su fracaso. Y entonces sucedió. Tomás, ese niño que se suponía debía ser invisible, levantó la mano. Las palabras que salieron de su boca dejaron a todos congelados. Yo puedo resolver esto yo solo. El silencio fue devastador y luego las carcajadas explotaron.

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