Primero, ¿qué función tiene la vesícula biliar?
Antes de analizar las consecuencias de su eliminación, comprendamos su función.
La vesícula biliar es un órgano pequeño con forma de pera ubicado debajo del hígado. Su función principal es almacenar y concentrar la bilis, un líquido digestivo producido por el hígado que ayuda a descomponer las grasas.
Cómo funciona: Cuando ingieres una comida rica en grasas, la vesícula biliar se contrae, liberando un flujo concentrado de bilis hacia el intestino delgado (duodeno). Esta bilis emulsiona las grasas, facilitando su digestión y absorción.
¿Qué otras funciones tiene la bilis? La bilis también ayuda a eliminar el colesterol y los desechos del cuerpo. Posee propiedades antibacterianas que contribuyen a mantener la salud digestiva.
El problema: Cuando se extirpa la vesícula biliar, la bilis ya no tiene un depósito. El hígado sigue produciéndola (entre 400 y 800 mililitros al día), pero en lugar de liberarse en ráfagas concentradas al ingerir grasas, ahora gotea continuamente hacia el intestino delgado.
Imagínalo como una manguera de jardín sin boquilla. Antes de la cirugía, tenías un mecanismo de activación. Al apretar (comer grasa), salía agua (bilis). Después de la cirugía, la manguera fluye constantemente. Baja presión. Goteo continuo.
Este cambio afecta a la digestión de maneras sobre las que muchos pacientes no son advertidos.
Las 3 enfermedades que pueden aparecer tras la extirpación de la vesícula biliar
Permítanme explicarles las consecuencias a largo plazo más comunes.
