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La aterosclerosis, u obstrucción arterial, es una afección que se produce cuando se acumulan depósitos de grasa en las paredes de las arterias. Esto provoca el estrechamiento de las arterias y la restricción del flujo sanguíneo hacia el corazón y otras partes del cuerpo, causando así la enfermedad coronaria.

Los síntomas de la obstrucción arterial dependen de las arterias afectadas.

Arterias carótidas: La enfermedad de las arterias carótidas se produce cuando las arterias del cerebro se obstruyen. Esto aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Durante un accidente cerebrovascular, el cerebro se queda sin oxígeno y las células cerebrales comienzan a morir. El accidente cerebrovascular es la principal causa de muerte y discapacidad en Estados Unidos.

Arterias coronarias: La enfermedad coronaria se produce cuando las arterias del corazón se obstruyen. Cuando esto sucede, el músculo cardíaco no recibe suficiente sangre, lo que puede provocar dolor en el pecho o angina de pecho.

Arterias renales: La obstrucción de las arterias renales puede provocar enfermedad renal crónica, que con el tiempo puede deteriorar la función renal.

Arterias periféricas: La enfermedad arterial periférica es consecuencia de la acumulación de placa en los brazos, las piernas y la pelvis.

Si le diagnostican aterosclerosis, el tratamiento incluye cambios en el estilo de vida, medicamentos, procedimientos o cirugías.

Para la prevención y la mejora de los síntomas, es fundamental cambiar el estilo de vida.

Además, para reducir los riesgos, se recomienda optar por alimentos más saludables, mantener un peso saludable, limitar el consumo de alcohol, dejar de fumar cigarrillos y otros productos de tabaco, así como tomar los medicamentos recetados por su médico, como los que se usan para la hipertensión y la diabetes.

Asimismo, algunos alimentos que ayudan a prevenir la obstrucción arterial son:

Curcumina (en la cúrcuma): La curcumina, presente en la cúrcuma, puede ayudar a reducir la inflamación en el cuerpo y prevenir la oxidación del colesterol LDL. Como principal polifenol activo de esta especia dorada, la curcumina actúa como un ataque molecular dirigido contra los desencadenantes subyacentes de las enfermedades cardiovasculares.

Ajo: El ajo se ha utilizado como medicina natural para tratar diversas afecciones durante siglos. Su consumo ayuda a reducir la presión arterial alta y los niveles de colesterol. Al mismo tiempo, puede mejorar los niveles de proteína C reactiva (PCR) y calcio en las arterias coronarias (CAC), relacionados con la inflamación y la acumulación de placa en las arterias. De esta manera, puede ayudar a prevenir la aterosclerosis.

Jengibre: El jengibre es rico en propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, así como en compuestos cardioprotectores como los shogaoles y los gingeroles. Estos componentes bioactivos únicos hacen de esta raíz picante un aliado poderoso para mantener una buena circulación sanguínea y proteger los vasos sanguíneos del daño a largo plazo.

Pimienta de cayena: La capsaicina es un componente de la pimienta de cayena que puede ayudar a reducir el colesterol LDL en la sangre. Un estudio de 2009 muestra que la capsaicina podría prevenir las complicaciones vasculares y pulmonares causadas por la combinación de fármacos antirretrovirales de alta actividad (TARGA) y el inhibidor de la proteasa del VIH ritonavir.

Limón: Los limones son una excelente fuente de vitamina C, cuyas altas dosis fortalecen las arterias, reducen el colesterol total, aumentan las lipoproteínas de alta densidad (HDL), inhiben la agregación plaquetaria y reducen la inflamación.

Este potente micronutriente, conocido como ácido ascórbico, actúa como un sistema de defensa integral para los vasos sanguíneos. Estudios clínicos revelan que el impacto terapéutico de la vitamina C va mucho más allá de la nutrición básica, ya que modifica directamente la biomecánica del sistema circulatorio para mantener las arterias limpias y resistentes.

Canela: Si bien se la suele apreciar por su aroma culinario, la canela es un potente regulador metabólico que desempeña un papel fundamental en la protección del sistema vascular. En lugar de actuar directamente sobre la placa arterial, la canela se centra en dos de los principales factores sistémicos que contribuyen al deterioro cardiovascular: la hiperglucemia crónica y la presión arterial elevada.

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