La demencia no es una sola enfermedad, sino un término general que describe varios trastornos caracterizados por un deterioro progresivo de la memoria, las habilidades cognitivas y la regularidad en las actividades cotidianas. Si bien es cierto que la demencia es un problema común entre las personas mayores, dista mucho de ser algo natural asociado al envejecimiento.
Según la Organización Mundial de la Salud, la demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre la población mayor a nivel mundial. Millones de personas la padecen cada año.
La naturaleza gradual de la enfermedad dificulta su detección temprana. En la etapa inicial, los cambios en las funciones cognitivas suelen pasar desapercibidos debido a su levedad. Estos cambios pueden atribuirse fácilmente a la fatiga, el estrés y los olvidos típicos de la vejez. Sin embargo, reconocer los primeros síntomas puede mejorar significativamente la calidad de vida del paciente.
Teniendo en cuenta los últimos hallazgos en la práctica clínica y las recomendaciones de los especialistas en el campo de la medicina, a continuación se presentan los 10 primeros signos de alerta de la demencia.
Pérdida de memoria que dificulta las actividades diarias
Quizás la señal de alerta más inmediata sea la pérdida de memoria lo suficientemente grave como para interferir con las actividades cotidianas. Esto no se refiere a olvidar cosas como dónde aparcó el coche, sino a problemas como:
Dificultad para recordar conversaciones recientes o sucesos importantes
Repetición de preguntas
Dependencia de notas adhesivas y de la familia para recordar detalles menores
Como menciona la Asociación de Alzheimer, olvidar información a corto plazo suele ser uno de los primeros signos de la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia.
Dificultad para planificar y resolver problemas
En sus inicios, la demencia puede afectar las funciones ejecutivas del cerebro, responsables de la gestión de las actividades. Los síntomas incluyen dificultades para seguir una receta o un conjunto de instrucciones conocidas, para llevar un registro de los pagos mensuales o las finanzas en general, y para mantener la concentración en tareas que la persona ha repetido muchas veces.
La incapacidad para gestionar y planificar tareas indica un deterioro en las regiones frontal y temporal del cerebro.
Confusión sobre el tiempo o el lugar
Entre los primeros síntomas, es común que una persona se confunda sobre cuándo suceden las cosas o dónde se encuentra. Estos casos suelen incluir: no recordar qué día es, no reconocer las estaciones o los intervalos de tiempo, o sentirse desorientado en casa.
La confusión sobre el lugar y el tiempo es una característica clásica que se utiliza en el diagnóstico de la demencia.
Dificultad para comprender la información visual y espacial
Las personas con demencia pueden experimentar cambios en la interpretación que hace su cerebro de la información visual y las relaciones espaciales. Pueden tener: problemas para calcular distancias (lo que aumenta el riesgo al conducir), dificultades para leer o seguir líneas de texto, problemas para reconocer rostros, objetos o lugares geográficos familiares.
Según estudios del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, se ha observado que los déficits visuales y espaciales se desarrollan relativamente pronto en ciertas formas de demencia.
Dificultad para comunicarse
Nombrar un objeto de uso común se vuelve cada vez más difícil, como llamar a un reloj "reloj de manecillas". Además, las personas con demencia pueden experimentar: repetición de ciertas frases e incapacidad para completar pensamientos u oraciones.
Estos problemas suelen ser leves al principio, pero con el tiempo se vuelven evidentes.
Extraviar objetos y perder la capacidad de recordar dónde se dejaron
Si bien todos extraviamos las llaves de vez en cuando, el olvido debido a la demencia es diferente. Generalmente incluye: colocar objetos en lugares extraños (por ejemplo, meter el teléfono en el congelador), acusar a otros de robar objetos cuando no los encuentran, e incapacidad para recordar dónde se dejaron para recuperar un objeto extraviado.
Esta situación suele ser extremadamente frustrante tanto para quienes padecen la enfermedad como para sus familiares.
Dificultades de juicio y toma de decisiones
La demencia puede afectar el proceso de pensamiento racional y el buen juicio de quien la padece. Por ejemplo: comportamiento inusual y arriesgado al manejar las finanzas (dar dinero a teleoperadores), descuido repentino de la higiene personal, incapacidad para evaluar los factores de riesgo (caer en la calzada o olvidarse de un electrodoméstico en la estufa).
Los cambios en la capacidad de tomar decisiones suelen deberse a alteraciones en el lóbulo frontal del cerebro.
Aislamiento laboral y social
Muchas personas en las primeras etapas de la demencia se aíslan de sus actividades habituales. Esto puede incluir: pérdida de interés en pasatiempos anteriores, no asistir a fiestas o eventos familiares, dejar de participar en juegos y debates grupales.
Sin embargo, aunque estos comportamientos puedan parecer depresión a primera vista, también pueden considerarse reacciones al estrés derivado del deterioro cognitivo.
Cambios de humor o personalidad
En ocasiones, uno de los síntomas de la demencia en etapa temprana es un cambio en la forma de actuar de una persona.
s." Estos signos pueden incluir: experimentar miedo, sospecha o paranoia, cambios bruscos de humor o irritabilidad, o mostrar miedos o agitación inusuales.
Según la Clínica Mayo, la forma en que la demencia afecta al cerebro puede alterar fundamentalmente la manera en que una persona regula sus emociones y personalidad.
Dificultad para seguir una conversación o el proceso de pensamiento
Participar en una conversación o comprender información nueva puede resultar difícil y mentalmente agotador. Algunos ejemplos son: dificultad para comprender el hilo de la conversación, dificultad para seguir conversaciones con varios interlocutores, tardar mucho tiempo en responder a una pregunta sencilla.
Estos síntomas son inicialmente leves, pero se vuelven más notorios con el tiempo.
Por qué es importante la detección temprana
Detectarla a tiempo es crucial porque les da a las familias el margen para:
Comenzar tratamientos que podrían ayudar a frenar el empeoramiento de los síntomas
Comenzar a planificar el futuro mientras todos pueden participar
Adoptar hábitos de vida saludables, como una dieta equilibrada y ejercicio, que protegen el cerebro
Investigar ensayos clínicos o unirse a comunidades que ofrecen apoyo real
Aunque todavía no existe una cura definitiva para la mayoría de los tipos de demencia, intervenir a tiempo puede marcar una gran diferencia en la vida diaria de una persona.
Vivir con Alzheimer o demencia no solo es difícil para quien la padece, sino también para quienes la rodean. Ver a un ser querido luchando por recordar con claridad es desgarrador, y quienes tienen un familiar con alguna de estas dos afecciones conocen muy bien ese dolor.
Lo bueno es que la medicina evoluciona día a día y nunca sabemos cuándo se encontrará la cura para algunas de las enfermedades y afecciones actuales. Una cosa es segura: nunca debemos perder la esperanza.
Investigadores y científicos creen que estos 9 hábitos pueden ayudarnos a proteger nuestro cerebro del Alzheimer y la demencia.
1. Dejar de fumar
La mayoría de las personas que fuman son conscientes de las consecuencias negativas de este hábito. Fumar no solo afecta la piel, sino también el cerebro. Los investigadores afirman que los fumadores tienen un 45 % más de riesgo de padecer Alzheimer en comparación con los no fumadores. No fumadores.
2. Aumenta tu consumo de vitamina B12.
Investigaciones recientes realizadas en una institución médica de Finlandia hablan de la correlación entre el Alzheimer y la demencia y la deficiencia de vitamina B12. Por eso, deberías empezar a consumir más alimentos ricos en esta vitamina, como huevos, mariscos, pescado y carne.
3. Mantente más activo.
Hacer ejercicio durante al menos media hora al día puede tener un impacto positivo en tu salud. No solo te sentirás más fresco y joven, sino que también ayudarás a disminuir las probabilidades de padecer demencia. El ejercicio también ayuda a mantener tu cerebro en forma, no solo tu cuerpo.
4. Aumenta tu consumo de vitamina D.
Con el paso de los años, se le ha dado cada vez más importancia a la vitamina D. Un estudio realizado en Estados Unidos en 2014 demostró que la deficiencia de esta vitamina puede aumentar el riesgo de Alzheimer en un 125 %.
Si quieres aumentar tu consumo diario de esta vitamina, simplemente pasa más tiempo al sol. Si no es posible, toma algún suplemento.
5. Bebe agua. Café
Si eres de esas personas que no pueden imaginar empezar el día sin una taza de café, estás reduciendo el riesgo de padecer Alzheimer en un 50%.
Esta bebida actúa como antioxidante.
6. Protege tu cabeza
Los estudios sugieren que las lesiones graves en la cabeza pueden provocar Alzheimer o demencia. Por eso, asegúrate de proteger tu cabeza en todo momento, especialmente al andar en bicicleta o motocicleta. Nunca lo hagas sin casco.
7. Reduce el consumo de alcohol
Si bebes alcohol ocasionalmente, recuerda que consumir demasiado puede afectar negativamente el funcionamiento normal del cerebro y provocar demencia o Alzheimer. Claro que siempre puedes tomar una copa de vino, ya que se dice que es beneficioso para la salud.
8. Los ejercicios cerebrales son excelentes
Nuestro cerebro debe estar estimulado constantemente. Si te preguntas cómo hacerlo, aquí tienes un consejo: lee mucho o resuelve crucigramas y Sudoku siempre que puedas. Aprender cosas nuevas hace que el cerebro se esfuerce más. Recordarlas mejora la memoria.
9. ¡Asegúrate de relajarte y descansar!
El estrés puede causar demencia y, por difícil que sea evitar situaciones estresantes, haz todo lo posible por hacerlo. Descansa con frecuencia y asegúrate de que tu cerebro y tu cuerpo duerman lo suficiente.
*Aviso legal: Este artículo tiene fines informativos únicamente y no pretende ser un consejo médico, diagnóstico ni tratamiento. Si notas síntomas de demencia o tienes inquietudes sobre tu salud cognitiva, consulta con un profesional de la salud cualificado.
