¿No les parece peculiar la forma en que el mundo percibe a las mujeres que están solas? Son aquellas que no suelen estar conectadas a grupos de WhatsApp ni ocupadas con almuerzos y encuentros sociales. Por ello, a menudo se las considera tímidas, algo distantes o, peor aún, solitarias.
Sin embargo, existe un grupo de mujeres para quienes una red social reducida no es consecuencia de falta de habilidades sociales, sino una decisión meditada.
Lo cierto es que ser etiquetada como poco sociable o mantener un círculo pequeño y cerrado puede estar relacionado con ciertos rasgos de personalidad. Por ejemplo, la investigación sobre el modelo de los Cinco Grandes rasgos de personalidad ha encontrado correlaciones entre una menor sociabilidad y la introversión, así como la apertura a nuevas experiencias, donde las personas valoran más la introspección que la influencia externa.
Si te das cuenta de que tu círculo social es muy pequeño, probablemente reconocerás estos cinco rasgos en ti misma.
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1. Alergia a la superficialidad
Los encuentros sociales no serían posibles sin la charla trivial. Esta se compone de preguntas como "¿Qué tal el trabajo?" y "¿Puedes creer este tiempo?". Este tipo de conversaciones facilitan la interacción social. Para algunas personas, esto puede parecer normal. Pero para la mujer que conoce a muy poca gente, resulta agotador poco a poco.
En psicología existe un término llamado conversación sustantiva, que se refiere a una conversación profunda y significativa que va más allá de la charla trivial. Según un estudio publicado en la revista Psychological Science, la relación entre la felicidad humana y la conversación sustantiva era mayor que la correlación entre la felicidad y el número de interacciones sociales. Curiosamente, las personas más satisfechas tenían el doble de conversaciones sustantivas que las menos felices.
Las mujeres que se sienten atraídas por los grupos pequeños tienen una necesidad intrínseca de buscar esta profundidad. No desean parecer "profundas" ni "alternativas". Les resulta agotador fingir interés por lo que realmente no importa. Cuanto más te centres en lo esencial, más descartarás automáticamente a quienes se regodean en la superficialidad. Te quedarás con dos o tres personas dispuestas a explorar el significado más profundo de la vida, y el resto se alejará al no encontrar lo que buscaban.
2. Baja tolerancia a la actuación social
Los grupos grandes también tienen su aspecto performativo. Hay que reírse en los momentos adecuados y participar en lo que los sociólogos denominan acicalamiento social. Entre los humanos, el chisme es una forma común de acicalamiento social.
Robin Dunbar, psicóloga evolutiva, realizó observaciones muy interesantes en su libro Acicalamiento, chisme y la evolución del lenguaje, sugiriendo que el chisme, o «acicalamiento vocal», desempeñó un papel importante en la evolución de la especie humana, permitiéndonos vivir en grupos sociales más grandes que otros primates. Pero para muchas mujeres, este «costo» resulta demasiado elevado.
Si eres de esas personas que sienten una especie de incomodidad personal cuando la conversación deriva hacia los asuntos personales de los demás, te darás cuenta de que te estás convirtiendo en un marginado en esos entornos sociales.
No eres una persona que juzga, sino que valoras la integridad más que la satisfacción inmediata de encontrar puntos en común para conectar con los demás. Una vez que dejas de participar en el chisme, te has retirado de la mayoría de las situaciones sociales.
3. Altos niveles de "selectividad socioemocional"
La sensación de que la vida nos hace cada vez más conscientes de nuestro "tiempo limitado" es la esencia de la Teoría de la Selectividad Socioemocional (TSS), propuesta por Laura Carstensen, profesora de la Universidad de Stanford. La idea principal de la TSS es que, a medida que las personas sienten con mayor intensidad la finitud de su tiempo, priorizan la creación de conexiones emocionales sobre la exploración del mundo.
Aunque esta idea se aplica principalmente a las personas mayores, muchas mujeres desarrollan esta condición a una edad temprana. Las mujeres reconocen las limitaciones de la energía social. Si no tienes muchos amigos, sin duda consideras tu "banco de energía social" literalmente. No se trata de acumular contactos sociales, sino de obtener un retorno de tu inversión, no por egoísmo, sino en términos de satisfacción personal. Sería más gratificante pasar cinco horas con una persona que te comprende que pasar una hora con cada uno de cinco conocidos que solo te conocen en las fiestas.
4. La "zona de confort" de la autonomía
Estar sola y sentirse sola son cosas completamente diferentes, pero lamentablemente, la sociedad tiende a confundirlas constantemente. Las mujeres con menos amigos se caracterizan por tener una alta autonomía, uno de los tres componentes clave de la Teoría de la Autodeterminación (TAD).
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